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LA PARADOJA DE JEVONS Y LA FALACIA DE LA SOSTENIBILIDAD


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James Watt mejoró con sus innovaciones la máquina de vapor hasta conseguir un modelo, salvando las distancias evolutivas, semejante  a uno actual. Con su trabajo, mejoró principalmente la eficiencia en relación al coste, ya que para hacer funcionar su máquina, era necesario menos carbón. Esta evolución tecnológica orientada a una reducción de costes para aumentar rendimiento, acabó en un incremento del uso de la máquina, con lo que generó un crecimiento en la demanda de carbón.

Se trata de una paradoja poco lógica ya que es opuesta a un pensamiento común. Usando términos general, al mejorar los procesos de producción con la tecnología, se obtienen menos coste en la fabricación y además un mejor producto final. Esta ecuación hace que ante un decrecimiento inicial de los recursos necesarios para su fabricación, éstos sufran posteriormente un incremento paralelo al aumento del uso del producto.

“Aumentar la eficiencia disminuye el consumo instantáneo pero incrementa el uso del modelo lo que provoca un incremento del consumo global”. Este concepto es acuñado dentro de la denominada paradoja de Jevons, formulada a mediados del siglo XIX.

Trasladando la paradoja hacía ejemplos actuales, existen datos reales dónde puede verse con claridad los elementos explicados por esta paradoja. Uno de ellos tiene relación con el consumo de energía y su relación directa con el PIB de un país. Tanto si mantiene una evolución creciente o decreciente, son indicadores que van a la par en el tiempo. Afectados por las evoluciones tecnológicas, ya que la mejora de un proceso acabará por influenciar sobre sus recursos productivos incrementando su demanda.

En la actualidad, podemos representar claramente esta paradoja con el sector automovilístico. En la mayoría de compañías se invierten grandes cantidades en la mejora del consumo de los motores, conociendo la dependencia histórica con el petróleo. La evolución de los motores ha sido espectacular, reduciendo el consumo y aumentando el resto de prestaciones como la potencia o la durabilidad. Los vehículos necesitan menos recursos para que funcionen, por lo que la demanda de combustible, a priori, tendría que verse reducida. Por el contrario, todas estas mejoras en los motores, obviamente junto con otros aspectos, han incrementado una demanda significativa de carburante total.


Bajo este argumento, la sostenibilidad que abanderan muchas compañías podría ser cuestionada bajo este pensamiento. Es debido a que las mejoras de la eficiencia y rendimiento de motores, electrónica o mecánica, cuando evolucionen para facilitar su uso, reducir consumo o proporcionar mejor resultado, generaran un incremento de su demanda a medio / largo plazo.


La relación con el Medio Ambiente es como el filo de una navaja. Siguiendo en el mercado automovilístico, su objetivo básico es la reducción de las emisiones de Co2, mediante un nuevo modelo muy avanzado tecnológicamente. Junto con la concienciación de la sociedad, la mejora genera un incremento significativo de la demanda de este tipo de motor, con lo que por fuerza la contaminación total del parque del automóvil aumentará.

Fuentes: “The Coal Question” William Stanley Jevons (1865)