EL COSTE Y EL VALOR

El responsable del Departamento de Marketing realiza trimestralmente un Informe sobre la Situación del Mercado. Para elaborar dicho informe recopila información útil desde distintas fuentes, para que posteriormente depure dicha materia prima hacia unas conclusiones generales. Junto con ellas, se adjuntan cuotas de mercado de la competencia, datos macro y microeconómicos, y por último un histórico económico y financiero de la empresa. En todo este proceso, se apoya en distintos departamentos para generar un documento de elevado interés.
El Informe, a priori, tiene un coste elevado ya que se ha invertido una determinada cantidad de tiempo, se ha realizado con esfuerzo y metodología, y finalmente, ha generado un coste atribuido a distintos elementos, como pueden ser la encuadernación, el pago por acceso a concretas fuentes de información o la elaboración de un programa informático específico para su difusión.
En este caso, el valor desprendido del propio informe tiene relación directa con sus usos futuros por parte de los profesionales clave de la organización. Por ejemplo, el comercial que acaba de ser destinado a una nueva zona, detecta una necesidad de servicio en un parque empresarial. Al realizar las primeras visitas, se podría ayudar del Informe para acercarse más en su objetivo final. En este caso, la utilidad del texto generará a priori un valor superior a todos los costes que pueda haber generado.
Si por el contrario, el Informe no es tratado como una herramienta útil para generar beneficios y sinergias departamentales, el coste que genera es bastante más elevado que el posible valor que generaría.
La mayoría de profesionales orientan sus principales objetivos hacia el beneficio personal, un aspecto bastante comprensible en la actual situación económica. Pero en este contexto, la organización puede verse perjudicada por una acción de este tipo. Si toda la fuerza comercial se orienta, por ejemplo, a cerrar nuevas contrataciones para así obtener unas elevadas primas en forma de comisión, podrían dejar de lado la estrategia de la empresa, que como anteriormente se ha comentado, es el servicio entendido como una dedicación total y personalizada.
Fuente: Capital Humano Nº224 9/08
