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¿UN GRAN SUELDO REPRESENTA UN GRAN PROFESIONAL?

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La relación entre la profesionalidad de un trabajador y la cantidad monetaria que recibe al desempeñar sus funciones tienen una relación a menudo demasiado directa. Según el nivel organizacional, se intuye que la cantidad monetaria a percibir debería ser más elevada que cualquier otro nivel inferior, a priori.

En épocas de elevada incertidumbre, surgen profesionales clave en la organización que empujan y colaboran con el resto de departamentos. Dichos empleados, dotados de iniciativa y talento, con estas acciones generan un tipo de sinergias que deberían ser aprovechadas por el resto de la organización. Todos ellos estarían demostrando una elevada profesionalidad, a menudo superior al grado de remuneración que perciben.

Así pues, la teoría organizacional que respalda la relación entre el nivel dentro del organigrama y el sueldo a percibir, en ocasiones puede verse cuestionada. En estas situaciones, el departamento de recursos humanos debería identificar estas personas clave y retribuirles el salario, ya sea monetario o no, correspondiente a su valía e implicación en la empresa.

Encontramos un símil con el mundo futbolístico bastante parejo. Sin duda, la parte más elevada dentro de su organigrama es la junta directiva con su presidente. A un nivel inferior, se disponen los directores de áreas, tanto la deportiva como otras de gestión empresarial del propio club. Posteriormente, los equipos deportivos con su propia organización interna hasta llegar a cualquier futbolista de campo.

Si se analizan los sueldos que perciben, sin duda alguna el organigrama de la empresa no representa la mayor retribución de los profesionales, sino sus capacidades de decisión. La estrella del equipo, seguramente será el jugador y empleado del club que más dinero perciba por desempeñar, más o menos eficientemente, su trabajo. En cambio, su capacidad de decisión es mínima, ya que se sitúa al final de dicho organigrama.

En los negocios, los más común es que el director general, la parte más elevada dentro de un organigrama, sea el que perciba la mayor cantidad de dinero en su retribución mensual, ya que sus decisiones serán clave para toda la organización. Pero por otra parte, podría existir la figura de un comercial muy agresivo, que con sus dotes comunicativas se ganase la confianza de clientes y compañeros, y además fuese la auténtica lanza para la empresa. Este empleado, un activo muy valioso para la empresa, podría generar una facturación de clientes relativamente importante como para generar unas comisiones más elevadas que el propio sueldo del presidente.