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Muchos jefes, pocos líderes

En toda organización el líder desarrolla una doble capacidad muy valorada por sus compañeros. Por una parte, es la punta de la lanza, la jefeslideres1.giffigura más adelantada que guía y motiva a los empleados para llegar a una situación objetivo. Por otra parte, el líder también puede ejercer de paraguas en momentos de tensión y/o crisis. Precisamente en estos últimos, el talento de dichos profesionales se evalúa ante toda la compañía. Para superar etapas de incertidumbre económica, el líder reunirá las mejores voluntades y capacidades de la empresa representadas por el personal clave. Este equipo “no oficial” se representa por esos profesionales que ponen un grado más de empeño para que la compañía supere y se adelante a futuros sucesos perjudiciales.

La efectividad del liderazgo es medible mediante los atributos del líder junto con los resultados obtenidos por ello. Aunque la figura del líder no corresponda al mayor rango de la empresa, sus métodos se deberían transmitir a empleados, clientes y finalmente a los inversores ya que en ocasiones, forma parte de un puesto en la compañía que puede ser clave para motivar al resto. La autoridad adquirida por éste, puede tener como origen el talento y la predisposición para superar cualquier objetivo.

En definitiva, actuar y decidir en momentos en los que otros profesionales podrían flaquear en su capacidad de mando, ante una situación compleja o límite.

Por otra parte, en un mismo organigrama nos podemos encontrar con tres tipos de categorías, cada una de ellas diferenciada por el nivel de responsabilidades. En un primer escalón, formarían parte el presidente y consejo de dirección, siendo la cúpula de la empresa. Posteriormente, existen todos los mandos intermedios con competencias en departamentos propios. Éstos, son los principales proveedores de líderes innatos, ya que tienen un contacto más laboral con el día a día y son profesionales experimentados y formados académicamente. Finalmente, los integrantes de dichos departamentos formarían parte del tercer peldaño.

En estos tres escalones metafóricos, existirán las figuras que responden al rol de Directores, Delegados, Jefes, Controllers, Coordinadores, Responsables, etc., aunque no posean las habilidades adecuadas para transmitir el liderazgo. Este aspecto negativo resulta problemático en la toma de decisiones y en consecuencia, deriva en un mayor nivel de no-implicación por la organización en general.